Animación: lepetitfilm.com
Música: "La valse des Monstres" de Yann Teirsen.
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Música: "La valse des Monstres" de Yann Teirsen.
Il est parti ce dimanche. On craignait son départ depuis quelques semaines. Et finalement, doucement, comme ça… comme à son habitude... sans empressement il est parti. Nous, les latino-américains, les hispanophones, nous qui aimons les lettres et la littérature… nous ne pouvons pas parler de nos vies sans croiser nos souvenirs avec les mots de Mario Benedetti (uruguayen). Son ouvrage est au-delà des frontières et des idiomes, son ouvrage est transcendant. Et c’est inévitable… nos yeux et nos âmes pleurent profondément comme les cieux de tous nos pays depuis quelques jours…
...Simple...diáfana... Al mejor estilo de "La Reina del guaguancó", Celeste Mendoza, junto al sonero Carlos Embale...
"...♪.♫ Ave María, morena! ... ♫*♥*♫ ♪♫*♥*♫•…♪♫... ♫*♥*♪♫.♪♫♪*♥*♫• …♫. ♫♪*♥*♫♪♫♪♥*♫• ♫…♫.♪ Tú no juegues conmiiiigooo ...♪"

Por una vieja promesa jamás cumplida no quise publicitar más de lo que estuvo este reportaje. En medio de la prohibición y la hostilidad de la maquinaria, hay una imagen jurada... Difícil confiar semejante compromiso a una periodista en pleno ejercicio de sus funciones. En todo caso ¿quién hubiese creído este encuentro si no es por la huella humana de quien huye de la posteridad? ... Transcribo textualmente lo que escribí en 2006, lo cual puedo decir se aleja un tanto de lo que finalmente llegó a los lectores del periódico. Aquel verano Bob Dylan recorre Europa y esto es tan sólo un testimonio de uno de sus pasos en Francia. Después de algunos años me complace constatar que... el eterno chico malo sigue siendo tan impredecible como fiel a su universo.
Yellice Virgüez
Especial desde Francia
El Mundo
Tras cinco años alejado de los estudios de grabación, Bob Dylan reincide y sucumbe ante el empeño comercial del sistema musical que tanto ha criticado pero que, a su vez, le trajo al mundo discográfico hace más de 40 años. ¿Acaso también el mismo que le secuestró para siempre? En todo caso, «Tiempos Modernos» nació ayer oficialmente y, con él, esta leyenda musical del siglo XX continúa en las carteleras con otros inéditos : Thunder on the Mountain, Spirit on the Water, Rollin and Tumblin , When the Deal Goes Down, Someday Baby, Workingman s Blues # 2, Beyond the Horizon, Nettie Moore, The Levee s Gonna Break y Ain t Talkin.
Fiel a su costumbre de imprevisible y a su fama de huraño, desconocíamos -por órdenes estrictas-, información alguna sobre su llegada, programa, alojamiento y partida de su paso por Francia durante este verano. La organización del festival francés de artes Estivales acometió un sinfín de exigencias, desde las más técnicas hasta las más elementales y domésticas como una marca estadounidense precisa de mantequilla de maní. Se trata de la vedette de esta edición. Después de todo, es Bob Dylan.
Cuatro autobuses negros completamente blindados en los cuales se lee «Beat the street», tres camiones, dos automóviles y cuatro furgonetas transportan la tropa Dylan, proveniente esta vez de cinco conciertos multitudinarios en España. Ya desde 1988 están en la ruta del mundo siguiendo la tarareada «gira sin fin», para algunos suicida, de más de 100 conciertos al año.

Supe que en un hotel cercano al Palacio de Congresos de la ciudad hay cuatro habitaciones registradas a su nombre. Era un soplido del viento con 3 semanas de antelación al concierto. Insuficiente, nada certero. El misterio de su espectáculo adosado con el emblemático estilo francés de enaltecer los acontecimientos, traduce imposible la idea de algún contacto con el ídolo. «Nada de ruedas de prensa, nada de entrevistas, nada de fotos. Nada», leyes Dylan anunciadas con hidalgo acento galo.
Los tiempos para él ya cambiaban desde comienzos de la década de los 60. Reinventó el folk y desde entonces se encumbró a regañadientes por los caminos de la gloria. Su tono de crónica social le enalteció también ante el anarcosindicalismo de los hobos. Era tarde para el poeta. El Bob contestatario se convirtió pronto en mito de la contra-cultura americana.
Luego de ex-profesarse « portavoz de su generación », el hijo espiritual de Woody Guthrie y del poeta Dylan Thomas, se empeña desde entonces en despistar al mundo que lo mitificó. Con o sin la máscara de él mismo que muchas veces dijo portar, su poesía surrealista transportó la música popular norteamericana a otro renglón. Con su paso por el folk, la nostalgia del country, el rock, el blues, el jazz… la música, cual piedra rodante, no detiene el paso.
Era el día del concierto e, imposibles de esconder, los « Beat the street » que le transportan destacan aparcados frente al Palais dès Congrès. Les fotografío sólo para registrar la huella visible de la leyenda viviente que sabemos ya está en la ciudad. Los 35 grados de calor favorecen la versión oficial de que «Dylan no tendrá hospedaje» y se quedará al interior de estas inmensas unidades que le llevarán directamente al lugar del concierto. ¿Las habitaciones en el hotel? Dicen, «para su personal femenino».
Deambulo por los alrededores del lugar donde están los autobuses. Camino lento y sin rumbo fijo pues… aún faltan muchas horas para el evento y estoy decidida a esperar en la calle. No puedo apostarme frente a los autobuses, los organizadores del Festival no responden los teléfonos y, finalmente, en casa no estaría tranquila. Pienso que a pesar de no tener hambre, puedo tenerla en unas cuantas horas y busco entonces un lugar donde comprar algo. Intento fallido. Luego de visitar tres lugares distintos, tengo más bien mariposas en el estómago. Regreso al boulevard y algo cambió. Uno de los autobuses intenta salir del estacionamiento. Espero, al menos, ver qué dirección toma. Después de recorrer unos 300 metros, la inmensa unidad se estaciona en la misma calle, justo a las puertas de un hotel. Otro distinto al de aquellas reservaciones que luego sabría también eran ciertas. El paso siguiente es predecible.
En el lobby se encuentran los guitarristas Stuart Kimball, Donni Herron y el bajista Tony Garnier. Denny Freeman por su parte destaca con un gran sombrero estilo cowboy, sentado frente a una computadora. Las maletas les acompañan.
- Buenas tardes. Disculpe –digo en Recepción mostrando tímidamente la credencial de prensa de Estivales-. Yo quisiera simplemente saber si… todo estaba bien por acá y… si el señor Dylan ya está listo para salir.
- Seguramente. En cualquier momento debe bajar porque ya lo ha hecho parte de su equipo.
- Perfecto. Y… ¿Sabrá dónde está el manager?- Mire, no sé pero puede preguntarle a alguno de ellos –propuso señalando a parte de los integrantes de la banda.
- Bueno, lo que haré es que voy a esperar pacientemente a que bajen.- Por supuesto, tome asiento.- Muchas gracias ¿Puedo tomar esta revista?- Sí, adelante.
Me senté muy cerca de los músicos, quizá un tanto observadores a todo aquello foráneo al equipo. Cinco minutos bastaron. Del ascensor salieron tres personas : la humanidad de un hombre fornido de al menos 1 metro 90 de estatura, el baterista George Gabriel Recile y un hombre de baja estatura vestido de invierno en verano, con gorro y cabello rojizo que, luego entendería, era postizo. Me levanté rápidamente para seguirles hasta la puerta del hotel. Los dos últimos se detienen a conversar, vista a la calle.
- Buenas tardes, yo… -balbuceé.
- ¡NADA! – grita el guardaespaldas.- Pero espera… déjame hablar. No quiero molestar, simplemente quisiera saludar a Bob- ¡NO!
- Pero… ¿por qué? Mira… vengo de Venezuela, sólo es cuestión de unos minutos. Soy periodista y se trata de unas simples preguntas y... una foto.
- ¡NO! ¡NADA DE FOTOS! ¡NADA DE ENTREVISTAS! ¿En la universidad donde estudiaste periodismo no te enseñaron lo que es el respeto?! ¡TE ESTOY DICIENDO QUE NO!
- Claro… sé lo que es el respeto. Me parece que quien no lo sabe eres tú, no has dejado de gritar. Es ridícula esta situación…
- ¡NO ME INTERESA! ¡ES MI TRABAJO!
- Yo entiendo que estés haciendo tu trabajo pero yo también estoy haciendo el mío y, sólo por eso, haré el intento de hablarle.
- ¡NO! ¡NADA ! ¡MANTENTE ALEJADA!
- ¡Hi Bob! –dije saliendo del hotel, al fin y al cabo no podían impedirme salir del hotel.
- ¡Hola!! ¿Qué tal?! –responde Bob sonriente ante la estupefacción del guardaespaldas y la sonrisa de Recile.
- Disculpe, Bob, no quiero molestarle –dije acercándome a su persona:- Sólo quisiera hacerle unas preguntas sobre la gira, el nuevo disco… quizás una foto para el periódico.
- ¿Qué? ¿Una foto? Es que… yo no me tomo fotos con cualquiera (…) –expresó con sorna ante las risas de Recile.
- Caramba… ¡Vaya cátedra de civismo estoy recibiendo aquí con ustedes hoy! Eres terrible –le dije.
La fama ha sido para Dylan el precio más caro a pagar. Ha influenciado la música desde la década de los 60 hasta nuestros días. Beatles, Rollings Stones, Byrs, Neil Young, Eric Clapton, Lou Reed, Paul Simon, Springsteen, Patti Smith, White Stripes, Avril Lavigne y otros tantos, se han sumergido de alguna u otra manera en el universo bobdyliano. El mundo ha sido su inspiración y también su motivo de fuga. No bastan sus imágenes de Bertold Brecht, Hank Williams, Robert Johnson, Jack Kerouac o de aún las de Arthur Rimbaud para escapar de aquellas mundanas de una fama adquirida a temprana edad.
Sé que Bob Dylan no está nunca donde se espera que esté, y cuando se percata de aquello que la gente espera de él, cambia de planes. Entiendo su otrora defensa de la «composición inconsciente», de la creación de films sin guión, y de sus siempre particulares encuentros con la prensa y con el público en la calle. Lo sé espontáneo pero también tímido al extremo y arisco también. Acido muchas veces. Quizá demasiado natural para este falso mundo de preguntas elementales. Comprendo que desde su antológica gira europea del 66 trascurre una peregrinación con un rumbo sin camino a casa. Pero ¿tanto daño te ha hecho este mundo, Bob, para pasar de aquellas cruzadas gitanas de contacto a esta marcha a distancia? …Siempre al borde de la ruta.
Mi móvil suena al fondo de mi cartera. Hago caso omiso pero un gesto de Bob y su pregunta : « ¿qué es eso? », me permite apagar el celular e intentar activar el grabador. Tomo unos segundo más de lo común y desconfía : «¿Me estás grabando?!»
-¡No! –aclaré sacando la mano de la cartera con el móvil en manos-. Es el teléfono, mira.-¿Y qué es eso? –pregunta indicando mi otra mano.-Papeles, simples papeles con anotaciones.
«¡ALGUIEN ESTA TOMANDO FOTOS!!!», gritó el guardaespaldas señalando a un joven escondido tras un árbol en el boulevard. «Te dije que este hotel era una mierda… ¡Así no sirve!», sentenció Bob a Recile. Y pensé: «se acabó… o lo meten en el autobús o al interior del hotel». Error.
- ¿Vamos a hablar detrás del autobús? –me dice Bob con la voz agónica que le caracteriza, y me cede el paso-. ¿Y vienes de Venezuela por el concierto?
- No… vivo acá en Francia.
- ¿Desde cuándo?
- Desde hace tres años
- ¿Sola? ¿Qué haces aquí?
- No (…) Veo que también te gusta hacer preguntas.
- Sí (…)
- ¿Va «Never Ending Tour» rumbo América Latina?
- ¿América Latina? (…) Yo fui a Chile…
- Y también a Argentina... pero y esta vez?
- Sí, también a Argentina pero por los momentos no pasamos por allá.
- ¿Además de inéditos qué traen a tú música los «Tiempos Modernos»?

No lo consiguieron pero hay quienes se han quedado en la carretera de la continua búsqueda… siempre al borde. Este trovador ha renacido cíclicamente como el ave fénix viviendo desde flamígeras alucinaciones hasta un cristianismo integrista. Es un sinuoso vagabundo que esquiva la fama desde que la supo suya y traicionera a la vez.
- ¿Por qué quieres tomarme fotos? ¿Por qué hacerme preguntas?
- Porque… así intentes soslayarlo… eres Bob Dylan y, por lo tanto, noticia. Y además, estás de gira y tienes un disco nuevo. Lo siento mucho...
«¿Cuántos caminos debe un hombre andar para que le consideres un hombre? Sí, ¿cuántas veces deben las balas del cañón volar antes de que sean prohibidas para siempre? La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento, la respuesta está flotando en el viento (…) » Mucho antes de cumplir 40 años de carrera, la poesía de sus letras había comenzado a ser objeto de estudios agudos. La postulación al premio Nobel de este adalid de la canción de protesta es tarea encausada por diversos departamentos literarios desde hace muchos años. Hasta el momento, van ocho nominaciones. De conocerle imprevisible, sería predecible su reacción ¿no? A lo mejor nos sorprende una vez más. Después de todo, los tiempos cambian.
- Ok, no habrá foto para el periódico… pero... ¿y si es conmigo?
- (…) Si vas al concierto esta noche, pues… nos veremos tras bastidores y allá podremos tomarla.
- No. Es imposible, lo sabes. Estarás fuera de todo alcance y sé que se irán enseguida (...) Por favor... será para mí.
- (...) …¿Dónde está tu cámara?
Tres intentos se hicieron antes de la definitiva. La orden es una y todos los de la tropa Dylan lo saben: “enfoca siempre otra cosa”. Pero las cámaras digitales de estos tiempos modernos no favorecen la práctica. Primero una foto en blanco, luego el piso, luego las manos. « ¿Otra vez ?! ¡Yo creo que es tu cámara la que no sirve! », dijo con sorna Dylan. Curiosamente, fue el guardaespaldas quien finalmente lo hizo. “Let me see… Close-up…close-up…", me pidió Dylan para detallar la imagen. Ambos, con Recile a un lado, la detallamos y nos criticamos entre risas. "Después de todo, luce bien el postizo", dijo.
De todas partes de Europa peregrinaron los fans Dylan. El concierto despertó vítores cómplices especialmente entre sus más fervientes seguidores pero no tanto entre los franceses que esperaban la reproducción del mito inseparable de la guitarra y de la armónica. Sólo una vez se dirigió al público y fue al final para presentar su banda. Esto no sorprende a quien conoce su performance actual. Esta gira europea 2006 está plagada de anécdotas representativas de su carácter temperamental.
Vestido de negro absoluto y sombrero vaquero, el cantautor más influyente y prolijo de la historia del rock ingresó a la puerta técnica del backstage justo para comenzar el concierto. Sólo 4 pasos separaban la puerta de su unidad y la del camerino. «¡Marie-Pierre, lo vimos!… ya podemos morir tranquilos…», dice uno de los organizadores a la presidenta del Festival, quienes se encontraban a 200 metros de distancia. Dylan no permitió encuentros con la comitiva del festival de artes. Una displicencia que fue tomada muy a pecho por una organización que centró el festival en su figura. No brindó ruedas de prensa, no aceptó encuentros reservados a personalidades locales.
Más de 40 vigilantes, fuera de aquellos dedicados a la seguridad del artista, estuvieron apostados de cara al público para impedir la utilización de cámaras fotográficas, celulares y demás instrumentos de grabación sofisticados o no. Prohibido tomar fotografías, prohibido grabar. Entre tema y tema, el ritual es el mismo: luces altas al público, oscuro absoluto en escenario, Bob da la espalda al público para tomar agua. La escena se repite durante todo el concierto. ¿Miedo a seguir en la posteridad del registro? Probablemente. De cualquier forma, cuando se es trotamundo, eterno solitario y mito a la vez, pese la avasallante maquinaria artística, hay huellas humanas que quedan indelebles… siempre en la ruta.

Yellice Virgüez Márquez
Pocas cosas en el mundo se alejan de los estereotipos cuando se habla de temas ideales como la paz. El presente no es un artículo con sesgo político ni un discurso entre lo que es el significado y el significante en la iconografía actual. Es una invitación formal a encontrar lo que no se busca en el mundo globalizado de hoy: la revolución de la paz desde la música universal pero a plectro limpio.
Son símbolos de paz desde el blanco piano de John Lennon que recorre el mundo en honor a la paz, hasta el violonchelo de Rostropovich que frente al muro desplomado de Berlin, celebró con suites de Bach la unificación de las dos Alemanias.
La mandolina, lejos de los bullicios mediáticos y de la euforia colectiva, viaja de un lado a otro y se nutre de la diversidad. Se ha conectado desde tiempos inmemoriales con la esencia de cada cultura para aprehenderla e innovarla cada vez. Su linaje le permite destacarse en terrenos académicos y ser incluso la invitada de honor, pero en lo cotidiano prefiere acercarse a las palpitaciones musicales de cada pueblo.
Objeto de admiración por parte de los grandes compositores de todos los tiempos, pero como solista y no como instrumento de orquesta según explican. Sin embargo, la mandolina -como la paz- siempre está… sólo hay que acercarse a ella y dejarse seducir por su universo conciliatorio.
Se ha dispersado por el mundo y en cada lugar se adueña de un sentir propio. En el continente americano es profusamente cultivada en Estados Unidos, Venezuela y Brasil, a pesar de que desde hace algunos años está presente en otros países. En Europa Alemania, Italia, Francia e Irlanda, llevan la batuta o el plectro en mano en ese sentido.
Festival
En Francia, desde el año 2004 Olivier Chabrol lleva a cabo «Mandolines de Lunel», un festival sin parangón que se ha convertido en la cita anual para mandolinistas de todo el mundo. El objetivo principal era «redescubrirla» como instrumento de esta época. Ahora los ejecutantes de la mandolina internacional se reúnen y comparten un espacio ya no sólo de convivialidad sino de creación.
El norteamericano Mike Marshall y el venezolano Cristóbal Soto, figuras referenciales dentro del festival, apadrinaron la lista de invitados especiales en la edición pasada : Armandinho Macedo (Brasil), Tim O’Brien (EEUU), la Estudiantina UCV (Venezuela), Caterina Lichtenberg (Alemania), Fabio Gallucci (Italia), Françoise Veinturier (Francia), el ensamble YAME (EEUU), entre otros.
O’Brien, figura protagónica del bluegrass estadounidense, cantante y multi-instrumentista, se lució en Lunel. Para este exponente del country, el blues, la música celta y los ritmos irlandeses, «música es en realidad hacer algo nuevo de algo que ya existe». A su juicio, la Estudiantina UCV es una de las realidades que comprueban la nobleza de la mandolina como instrumento.
Por su parte, el maestro brasilero Armandinho destacó el carácter «extraordinario» de la mandolina. «Bonita y con una sonoridad muy sensual… yo convivo con ella desde los 9 años, por eso mi historia con ella es muy grata. Es una historia de fusión. Nunca hice estudios, por eso todo acontece naturalmente. Mi experiencia sale del tradicionalismo y entra en el Pop. La mezcla se dio naturalmente».
- Para usted la mandolina es un instrumento más clásico que folclórico o viceversa?
- Todos los instrumentos pueden ser clásicos o folclóricos, depende de quien los toca. Ese es el lenguaje del músico no del instrumento. Todo instrumento puede ser rock, tradicional, clásico… el violín es un ejemplo. Lo mismo es para la mandolina. Estoy entusiasmado al ver a tantos jóvenes tocando mandolina. Es un instrumento que tiene futuro.
Para esta leyenda viviente de la mandolina, de la guitarra bahiana y del «pop choro», la mandolina así como la música, es universal y siempre está en continua evolución. Así lo demostró en su esperada actuación cuando desde el rock que le influencia, sacara como mago de su sombrero los ritmos afro-brasileros de sus raíces y hasta el clásico Bolero de Ravel.
El maestro venezolano Orlando Gámez, director de la Estudiantina de la Universidad Central de Venezuela, dice: «la mandolina es un instrumento que pudiera tocarse bien sin un buen profesor. Con un violín –asevera- no sucede eso», y ello lo justifica explicando que no existe una técnica exclusiva para ejecutar este instrumento. De allí la existencia de virtuosos de la mandolina con técnicas radicalmente distintas.
Además, señala Gámez, «cada región tiene un estilo y sonoridad particular, y eso no es una limitante para la mandolina sino que es un instrumento en permanente evolución ». La mandolina no es un instrumento sinfónico como lo es el violín, las violas, los violonchelos, las trompetas, etc. ¿Una limitante? Gámez responde: «sí… pero es más una cuestión de costumbres y de estilos...»
Conciliación
Con sonidos vivos y notas elevadas al cielo, la mandolina se codea con los grandes en terrenos académicos y con los más humildes en espacios austeros. Es fina y armoniosa. O antigua o adelantada para su tiempo. Fuera de lo común. Un instrumento de protesta que auspicia la tolerancia porque independientemente de la técnica utilizada o el estilo, deja liberar sin complejos al artista.
En escena es sostenida como una pequeña criatura musical que susurra notas y mensajes a sus ejecutantes. Y todos la escuchan… ¿Qué susurra la mandolina? ¿Qué responden los mandolinistas en ese diálogo que, sin distinción, entablan en escena y del cual el público es meramente testigo?
Mike Marshall hace muestra de inigualables habilidades de contorsionista: en puntillas, se inclina hacia atrás, luego adelante, su cabeza no para de mover. Se ríe, nunca deja de hacerlo, su cuerpo sigue el ritmo acelerado de sus dedos y el plectro. Cierra los ojos…
Armandinho la toma como un arma en el bajo vientre, y batalla con ella en concierto. Es un instrumento pasional, es su arma de paz. Salvo la media luna integrada por la Estudiantina UCV, si se trata de varios ejecutantes a la vez éstos generalmente se juntan, uno frente al otro, como dispuestos a un intercambio de melodías. Se ríen, disfrutan, se mueven naturalmente y vuelven uno frente al otro… el público es sólo testigo. No hay tiempo de ver al espectador, sólo de sentir y dejarse llevar…
La mandolina está más allá del divismo de otros instrumentos. Es sentimiento. Hay quienes incluso la ejecutan muy cerca del corazón. La mandolina es un instrumento de paz, un instrumento de conciliación.
Yellice Virgüez MárquezSimplemente él, en Japón (1960)



Yellice Virgüez Márquez





Yellice Virgüez Márquez


De la mano del director de la Opera Cómica de Paris, Jérôme Savary, llegó a las marquesinas europeas el musical que a través de la historia del jazz y el drama aún latente de la ciudad de Nueva Orleans, desea remontar la antológica « Revista Negra » de Paris de los años 20 y 30. Para ello sólo un requisito es indispensable, encontrar a una mujer capaz de encarnar a su mítica protagonista, Joséphine Baker.
En aras de lograr el objetivo y a casi un año de la tragedia que anegó la cuna del jazz, un grupo integrado por 10 músicos, 12 bailarines, 5 cantantes… todos actores en primer plano, recorre también en continuo y en el tiempo el Congo, Haití, Cuba y la ciudad de Paris aún colonialista de comienzos del siglo XX.
Para dicha de la música afrocaribeña, de los venezolanos y del variado público asistente, el festival de Artes francés Estivales2006 reservó en el musical de Savary la actuación estelar del rey yoruba de la percusión Orlando Poleo.
El musical en honor a Joséphine Baker rinde igual tributo a todos los ritmos que edifican la historia del hombre contemporáneo. Para ello Jérôme Savary trajo directo desde Nueva Orleans 9 de los músicos que recrean esta revista musical. El venezolano completa la decena rítmica que transporta al público en un viaje histórico y de transformaciones sonoras.
Poleo, quien vive en Paris desde hace 14 años, comentó con beneplácito que ya había trabajado con Savary en la Opera Cómica parisina. El agrado lo produce la admiración y el respeto que ambos se manifiestan recíprocamente y en público, una distinción que resulta extraordinaria en el director. « De Venezuela… el maestro de la percusión… ¡Orlando Poleeeo ! », destacó Savary en perfecto Español la noche de la première en Estivales. « … Gracias por estar aquí », concluyó.
A 100 años del natalicio Baker

La tarea de hacer una nueva edición de « La Revista Negra » en nuestros días no es fácil. Para ello se amerita un recorrido social muchas veces doloroso. El racismo en sus distintas fases acompaña inexorablemente una historia que va desde la esclavitud, las leyes segregacionistas y la admiración fetiche del negro como raro objeto, hasta la negligencia en una tragedia que dejó de ser « fenómeno natural » al pasar por la desidia.
En una época en la cual los colores tierra de Africa y su rural cotidianidad, revolucionaban por extraños los salones de Arte Primitivo en Paris, una joven oriunda de los predios del Mississippi otorga al refinado público mucho más de lo que esperaba ver.
En las tablas del Teatro de los Campos Elíseos y gracias al espectáculo « La Revue Nègre», la actuación de la niña « salvaje » casi desnuda haciendo muecas de simios, revolucionó aún más los años locos parisinos. El « Pan y circo » se revirtió y Joséphine apenas comenzaba a marcar época.
Hay vidas compuestas de historias pero hay otras, muy pocas, que marcan hito en diversas gestas de la humanidad. La vida de Joséphine Baker es una de ellas. Fue nada en su tierra y todo en Paris : objeto de admiración entre hombres y mujeres, blanco de deseos primitivos y mundanos, símbolo de una moda que inició la liberación física de la mujer sin dejar detrás aquella relativa a la lucha de color y, por si fuera poco, activista de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.
No en vano Baker fue la primera norteamericana, aunque nacionalizada francesa, en recibir honores militares tras su fallecimiento en 1973. A menudo, expresó que frente a lo « salvaje » de su presencia en escena, intentaba con fervor ser civilizada en su vida personal. Lo logró y con creces pues, ante la imposibilidad de tener hijos, adoptó 12 niños de distintos orígenes para demostrar al mundo que seres humanos de distinto color y cultura podían ser hermanos sin esfuerzo. Su « tribu arco iris » cautivó tanto a la gente como aquel minimalista cinturón de bananas con el cual se dio a conocer en Paris de « Folies Bergères ».
Joséphine vuelve a América
Provenientes en su mayoría del continente americano, los artistas se despliegan entre unas actuaciones remarcables, su calidad vocal y la versatilidad de dar vida a los ritmos más que bailarlos. La música en la piel y en ella el motivo de dichas y desdichas. « New Orleans forever… en la búsqueda de Joséphine» es un espectáculo en Francés, Inglés y Español que mezcla necesariamente algunos dialectos africanos.
El director galo Savary, quien cierra con este musical su dirección de l’Opéra-Comique, es reconocido igualmente por su visión perspicaz de los hechos sociales. Molière por siempre… pues ha sido su versión de « El Burgués gentilhombre » el montaje que le destacó en su anterior participación en Estivales.
Perpignan fue la ciudad francesa antesala de la gira internacional que se inicia en diversos puntos del territorio español, desde Peralada hasta Madrid. A partir de noviembre se invadirán los espacios del Teatro de la Opera Cómica de la ciudad luz, y será el 14 cuando se realice la grabación del disco oficial del espectáculo.
En el 2007 esta « Revista Negra » de lo actual continúa pero en América. En abril la tropa Savary viajará a los Estados Unidos. La búsqueda de Joséphine no se detiene. Los planes prospectan Latinoamérica, estén atentos.
Kutu plá tuplá tuplá…
En esta cuarta producción discográfica, Poleo y su Orquesta Chaworó trae Salsa. « Esa es la diferencia entre éste y los anteriores discos », aclaró y comentó la participación de Oscar D’León, y de los cubanos Horacio « El Negro » Hernández en la batería, y José Luis « Changuito » Quintana en los tambores batá y el timbal.
« Esto es un paso importante para la historia de la música afrocaribeña », aseguró y dijo además que por primera vez la orquesta que lleva su nombre pisa, en pleno, el suelo venezolano para grabar lo que hace delirar al público foráneo en cada presentación.
Sobre el quinteto « Orlando Poleo y Afro Venezuela Jazz », el percusionista anunció el proyecto que espera se concrete próximamente: « llevarlo a Venezuela ». Esta agrupación con dos años de trayectoria internacional, cuenta con un repertorio de « 80% música afrovenezolana fusionada ». Así, la armónica acompaña al quitiplá, la fulía, las gaitas, y el joropo. « Eso es lo que había querido hacer desde siempre », confesó satisfecho.
En cuanto a planes próximos distintos de todos aquellos vinculados con el musical francés, Poleo adelanta que en agosto se presentará en Venezuela, y en noviembre viajará a Martinica con su Orquesta Chaworó ; ocasión en la cual participará igualmente de un intercambio cultural e impartirá clases.
- ¿Qué significa « chaworó » ?
- Son las campanas del tambor batá, ligado a la yoruba (voz de Nigeria). Es para espantar los malos espíritus… tiene su encanto, tiene magia.
- ¿Y ha espantado unos cuantos espíritus, no ?
- Síَíَíَ… -ratificó sonreído.