Cecilia Martínez en 2011, en la Residencia Planchart, ubicada en Caraballeda.
La pionera de la radio y de la televisión venezolana, Cecilia Martínez, falleció en horas de la mañana de este miércoles. Se fue rodeada de afectos y esta vez no es un rumor. Tenía 102 años. Celebro la vida de esta hermosa mujer, testigo y protagonista de la Venezuela de los siglos XX y XXI.
Cecilia era un patrimonio viviente. Escuchar a esta pícara caraqueña en charlas o hablar directamente con ella, creaba a veces sentimientos encontrados. Era increíble. Era una oda a la vitalidad, al talento, al buen humor y a los cuentos. Y vaya que podía echar cuentos soprendentes y verídicos! Había nacido el 26 de noviembre de 1913, era prima y modelo de Armando Reverón, prima del periodista y caricaturista Leoncio Martinez “Leo”, vecina del maestro José Antonio Calcaño, y paciente del mismo doctor José Gregorio Hernández.
Ya de chiquita podía jactarse al decir que era tataranieta de Cristóbal Mendoza, primer presidente de Venezuela luego del proceso independentista que acabó con el imperio español. Sin embargo, Cecilia tenía otras cosas en qué ocuparse. Su madre había muerto cuando ella era apenas una niña, y es su padre quien queda a cargo de los tres pequeños.
Siempre estuvo vinculada con actividades y personajes artísticos, aunque es por su talento que la adolescente Cecilia marca un hito en la historia de la radiodifusión venezolana. En 2013, a propósito de su centenario, destaco ese acontecimiento polémico que llega a sonrojar hasta al dictador Juan Vicente Gómez. En esa oportunidad, comparto incluso un sonido de la propia Cecilia Martínez ( Ver y escuchar aquí: )
jueves, septiembre 24, 2015
viernes, agosto 07, 2015
¡À París, maestro! Hasta siempre
Este seis de agosto se cumplieron seis meses del fallecimiento del maestro Pedro León Zapata. Desde entonces había querido dejar por escrito alguno de los entrañables recuerdos que atesoro. Tuve el privilegio de entrevistarlo varias veces, de escuchar sus alocuciones en exposiciones, conciertos o charlas, de compartir con él en reuniones y hasta en mi primera defensa de tesis. Sin embargo, desde hace un tiempo solo hay un episodio que se repite en mi mente con frecuencia.
En diciembre de 2005 pasé unas cortas vacaciones en Venezuela. Vivía en Francia en ese momento, y debo decir que abrazar a mi familia y a los afectos fue sanador. Tenía mucho tiempo sin estar mi tierra y extrañaba hasta el acento. Fueron días de reencuentros, uno de ellos con mis queridos Ildemaro Torres, Sonia Hecker y Zapata.
Nos reunimos para ponernos al día y para comer. El restaurant lo escogió el profesor Ildemaro, uno tradicional de la avenida Francisco Solano. Recuerdo que el maestro Zapata llegó con un sobre grande en sus manos, y no se había sentado del todo cuando puso el sobre en mis manos. En su interior había un original de sus Zapatazos. Un dibujo a colores que no es el que acompaña este texto.
Durante el almuerzo hablamos de todo un poco, desde mi vida en Francia, la situación política en Venezuela, la inseguridad, mi libro sobre los Zapatazos y hasta cómo se le llama al cilantro en varios idiomas. No recuerdo qué comimos, aunque nada sería más sabroso que esa conversa a cuatro.
Me dieron la cola hasta mi casa, en Los Chaguaramos, y al despedirme del maestro Zapata, me dice: “Bueno, Yellice... nos veremos cuando se publique el libro o antes, si Mara y yo tenemos la suerte de ir a París. Entonces, no te digo 'À bientôt', como dicen los franceses, sino... 'À Caracas' o mejor dicho: 'À Perpignan!' y 'À París!', exclamó sonriente.
Fue la última vez que vi al maestro Zapata. Años después, cuando regresé a Venezuela, la conmoción era total por su estado de salud. En ese momento, a finales del año 2008, la revista española Art Notes publicó el artículo “Sobre el zapatismo en Venezuela”. Lo firma quien suscribe y aquí lo comparto con ustedes:
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El artista plástico venezolano Pedro León Zapata atravesó recientemente una operación a corazón abierto. Luego de casi 40 días en terapia intensiva y otros tantos de hospitalización, el maestro regresó a casa en medio de estrictos cuidados médicos. Miles de corazones elevan aún oraciones para su recuperación definitiva y no es para menos. Zapata es Venezuela y ésta no ha sido mejor retratada que en los trazos de Zapata.
La noticia del regreso a su hogar llegó con júbilo en medio del homenaje que numerosos artistas y demás personalidades, realizaron en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Esos dos días a sala llena sirvieron para rendir un tributo acorde al maestro Zapata: unos actos en los cuales la música, el teatro y el humor se mezclaron sin dejar de ser por ello solemnes o cargados de emotividad.
A pesar de que su labor como caricaturista le ha otorgado una inmensa popularidad en el ámbito nacional e internacional, pocos de las nuevas generaciones conocen lo multifacético que es Pedro León Zapata. En 79 años de vida ha abordado con fervor el trabajo pedagógico y periodístico, la pintura, se ha sumergido en las aguas de la dramaturgia y hasta se ha perfilado como virtual candidato a la Presidencia. Son numerosas las publicaciones editoriales sobre él o sobre sus creaciones artísticas. Él y sus trazos son siempre una fuente inagotable de estudio y admiración.
Sus caricaturas tituladas Zapatazos, publicadas diariamente desde hace más de 43 años en el diario El Nacional, son una fiel muestra del punto de honor que posee este artista. Muchos de los hijos de esa tierra de Simón Bolívar, creen en Zapata y siguen su trabajo artístico, compartiendo o no su punto de vista. Esa es a mi juicio una de las virtudes más brillantes de su labor creadora, su facultad de unificar, de conciliar. Eso es lo que llamo el zapatismo venezolano.
Los Zapatazos pertenecen al género gráfico del periodismo de opinión, aunque es tal la credibilidad y el respeto que Zapata detenta, que sus trazos se han convertido en el editorial gráfico de El Nacional, uno de los periódicos de mayor tradición y tiraje en Venezuela. Zapata es, sin duda, el editorialista de la democracia venezolana, y en su obra toma primacía la historia del pueblo.
El zapatismo venezolano tiene de México la influencia que la escuela muralista azteca ha dejado en el artista, pues, Zapata (el venezolano) vivió largos años en ese país norteamericano y aprehendió las artes revolucionarias de la pintura a gran escala, al observar al mismo Diego Rivera.
Ser zapatista en Venezuela es admirar también aquello que de la narración figurativa francesa poseen estas caricaturas. En la obra de Zapata se observa pluralismo en los recursos lingüísticos y estilísticos, en una búsqueda constante por destacar los hechos como parte de un todo social. Nada escapa de la observación de Pedro León Zapata, él es el cronista del día a día.
Los Zapatazos han vivido nueve períodos presidenciales y a lo largo de este proceso en la historia contemporánea venezolana, figuras y acontecimientos internacionales también se han retratado sin miramientos. En ellos desfila una vasta lista de personajes que comparten tribuna con el verbo culto hecho dibujo.
Del evento noticioso del día a día hasta un simple llamado a la reflexión, la cotidianidad de Venezuela se muestra en los Zapatazos sin tabú ni censura. Desde estas líneas, maestro Zapata, votos para su mejoría y un gran fumetto que exclama: “¡A VUESTRA SALUD!”
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***Zapata sobrevivió a este incidente de 2008. El artista plástico falleció el 6 de febrero de 2015, justo después de que la publicación de sus célebres caricaturas alcanzara medio siglo.
***El libro Casi 50 años de Zapatazos sigue en proceso de publicación. Como me dijo el maestro en una entrevista en 1999, al hablar sobre la búsqueda constante de las palabras y los dibujos que expliquen mejor al mundo: “No sé si lo he logrado, será mañana”.
domingo, abril 12, 2015
Instrucciones para llegar al Panteón
Al caraqueño Armando Reverón
Sírvase, joven, seguir estos pasos al pie de la letra. No divague. No crea que por nacer en el trópico, los designios o las reglas no se cumplen con la rigurosidad de otras latitudes.
Ante todo, florezca en mayo, con todo lo colorido que eso representa, aunque sea en época de montoneras.
No se distraiga con los conflictos familiares ni las ausencias paternas o, incluso, maternas. Con unas o con otras, así como tantos otros mortales, logrará sobrevivir. En caso de ser necesario, confíe en tíos abuelos con gusto artístico.
Si ya sabe que lo suyo es la pintura, estudie. Y si puede hacerlo, inscríbase en el mejor centro de su época aunque este tenga también muchas deficiencias. Recuerde que su camino no será fácil en el contexto rural de su capital.
Cuando haya aprendido algo pero sienta que no sabe nada, va bien. Ese es el momento de echar mar entre usted y su terruño. La nostalgia lo hará crecer. Acepte una beca. No siempre las dictaduras las ofrecen por considerar incómodos a los artistas.
Observe y estudie, con ojos de latinoamericano subdesarrollado, la Europa de principios de siglo XX. Hágalo con curiosidad y fruición, se avecinan tiempos muy convulsos en esos lares tan civilizados.
Si después de recorrer museos, calles, talleres y escuelas del primer mundo lo que quiere es, sinceramente, descansar sus ojos de arte foráneo, hágalo. Cierre los ojos y piense en su tierra, recuerde su color, su calor. Concéntrese en los cromatismos que lo identifican a usted mejor... o peor.
Cuando sienta más vacíos que inspiración, regrese a casa. Su país es su país. Allí puede que lo tilden de loco pero nunca de extranjero. Regrese cuando el retorno sea todavía un motivo de alegría, más adelante será un sinónimo de fracaso.
Si al volver a su ciudad natal usted se siente extranjero, es normal. Puede que no se libre del todo de esa sensación pero podrá aliviarla con amor a su patria. Conéctese con lo que le gusta y le hace feliz.
Comparta con todos sus amigos, pintores y músicos, e intégrese a las movidas culturales que vibran en su ciudad. Eso le hará bien a usted y a otros. El Círculo de Bellas Artes será uno de esos epicentros, fértil para el arte aunque incapaz de evitar injusticias.
Si en lugar de gloria usted busca echar raíces, hágalo con convicción.
El mar? Entonces, váyase a la costa. Intérnese en el litoral central aunque se lo celebren como un delirio febril. Construya allí su humilde imperio y no deje que el salitre corroa su imaginación.
Edifique con piedras su castillo lúdico que será museo. El suyo será un Castillete patrimonial que la naturaleza y sus aguas diluirán en una dolorosa tragedia. Usted no verá eso ni los años de olvido, no se preocupe.
Entretanto, enamórese. Sueñe en azul, en blanco y en sepia. Disfrute de la cotidianidad con Juanita, sin hijos pero con animales, muñecas de trapo y títeres. Admire y retrate las redondeces de esa mujer amorosa y paciente. Conjure amor a todo lo que le rodee.
Respire profundo frente a ese mar caribe o esa gran montaña a sus espaldas. Deslástrese de etiquetas modernistas e impresionistas. Siéntase libre y deje que el sol le broncee hasta las barbas. Manténgase lúcido pero vea al sol de frente y pinte. Ilumine esos paisajes cada vez. Sus cuadros viajarán a distinguidos museos y galerías. Lo harán sin usted pero eso no importa. Es la tradición del arte.
Concéntrese en lo suyo. Mantenga la cordura aunque se pasee intermitentemente por sanatorios.
No se extrañe, los locos que están fuera de esos centros valorarán tarde su legado y, para librarse de culpas, le otorgarán el Premio Nacional de Pintura. Usted, siempre cuerdo, lo recibirá desde el sanatorio pero ya no lo necesitará. La eternidad ya le pertenece. Relájese, descanse... Usted es luz.
La gloria es suya incluso reposando en esa suerte de museo de dolor y delincuencia en que se convierte su camposanto. Siga, usted, entonces, siendo el mismo de siempre. Ilumine con su cordura, esta vez, el camino hasta el Panteón. Es justicia.
miércoles, abril 08, 2015
Dónde comprar las biografías de Sojo y de Calcaño?
Muchas veces me han preguntado dónde comprar las biografías de los maestros Vicente Emilio Sojo (Vol. 116) y José Antonio Calcaño (Vol. 147). Ambas integran la colección Biblioteca Biográfica Venezolana (BBV), editada por el diario El Nacional y la Fundación Bancaribe. Cuando salía a la venta el respectivo volumen (porque ya acabó esa colección), o se consiguía en los kioscos o -si ya había pasado algún tiempo de la publicación- en algunas redes de librerías venezolanas. Sin embargo, infinidades de veces me he quedado sin poder dar una respuesta eficaz cuando quien está interesado en estos libros, está fuera de Venezuela. Pues bien, el hecho es que algunas librerías venezolanas están usando algunos sitios de ventas internacionales como intermediarios, y por eso ahora es posible conseguir algunos de estos y otros libros editados en el país.
Por un reciente mensaje que recibí, proveniente de Estados Unidos, decido ahora compartir estos enlaces que consiguió mi esposo. Copiaré tanto el enlace de la biografía de Sojo como el correspondiente a la biografía de Calcaño. Me complace que al menos las personas que viven fuera de Venezuela tengan alguna solución para conseguir no solo estos libros sino otros.
Sepan que al colocar aquí estos enlaces no pretendo publicitar ni estos portales, ni las librerías que los utilizan y ni siquiera la compra de estas biografías de las que soy autora. No recibo por esto ningún tipo de comisión, regalía o ganancia por Derecho de Autor. Más que publicitar mi objetivo es, simplemente, colaborar con quien desee por diversas razones comprar estas ediciones. La razón es simple: Muchísimas veces me he visto en la situación frustrante de saber que un libro existe y no poder adquirirlo, sencillamente porque es viejo, porque no está en bibliotecas y porque no existe un servicio de distribución que lo lleve hasta alguna tienda. Mi satisfacción, en todo caso, eso sí, es que estos y otros libros en cuyas investigaciones puse tanto empeño y corazón, cumplan su ciclo necesario al llegar hasta los lectores. Los maestros Vicente Emilio Sojo y José Antonio Calcaño bien que se lo merecen.
Aquí van los mencionados enlaces que deben copiar y pegar en el navegador:
Para Sojo:
http://www.iberlibro.com/Vicente-Emilio-Sojo-Yellice-Virguez-Marquez/8472676015/bd
Para Calcaño:
http://www.iberlibro.com/JOSE-ANTONIO-CALCA%23O-YELLICE-VIRGUEZ-MARQUEZ/13446549900/bd
viernes, abril 03, 2015
Una vida de película
Falleció Manoel de Oliveira y no solo Portugal sino el cine de todo el mundo está de luto. Aunque, esperen, un momento... Tenía 106 años, más de 60 películas y nunca supo de jubilación. Trabajó hasta los últimos días de su vida porque, desde el año 2014, preparaba otro largometraje. Convirtamos, de pronto, esta nota fúnebre -que nunca pretendió serlo- en un acto de celebración. Dichosos debemos sentirnos en coincidir, aunque sea en tiempo, con una vida como esta, llena de retos, sueños, cine, literatura, música y hasta un récord Guinness.
Sí, un récord Guinness, el de convertirse en el cineasta más viejo del mundo cuando tenía 102 años. Estoy segura de que pocos habrían apostado en que Manoel de Oliveira superaría su propia marca. Así y mucho más profundas son las vidas de película: increíbles, fascinantes, inspiradoras. Ni la edad ni la crisis detenían su ritmo de trabajo. Cuál crisis? Desde su debut como director, hace 84 años, este portugués nacido en Porto vio desfilar ante sus ojos todo tipo de conflictos bélicos, revoluciones, hambruna y miserias. Filmó de todo aunque siempre desde sus fibras más sensibles: la literatura, la poesía, la pintura y el amor por ciudad.
Porto brilla hoy con un sol resplandeciente en esta Pascua. No podía despedir de otra manera a uno de sus hijos más insignes, quizá uno de los que más la quiso, incluso desde los tiempos en que el fenómeno del turismo chárter europeo volteaba la vista a la romántica ciudad de mercaderes, Douro, mar y vino. Manoel de Oliveira la amó, y eso se constata en algunos de sus trabajos. "Anikí-Bobó" (1948) es uno de ellos, uno de los más célebres aunque no el único.
En este fotograma están los protagonistas de Anikí-Bobó, quizá el filme de Oliveira más apreciado en Portugal
Su cine no fue del masivo taquillero, pero sus obras estaban siempre presentes en cuanto festival de cine tuviera lugar, en cualquier lugar del mundo. La razón es que Oliveira creó su estilo y marcó pauta desnudando con neo-realismo la sociedad pacata de su momento. Él desnudó la palabra del entonces reciente cine mudo, y desnudó la imagen. Cosa impensable! Desde entonces, ya hace muchas décadas, se convirtió en una suerte de "tótem" del cine portugués, y en un "gurú" tan cautivador como autoritario en el séptimo arte universal. Marcello Mastroianni, Catherine Deneuve, Jonh Malkovich y Michel Piccoli se cuentan entre las estrellas que participaron no en una sino en varias de sus películas.
En el tiempo que llevo en estas tierras, he admirado cómo el pueblo luso tiene presente no solo la figura de Manoel de Oliveira sino sus películas, lo más importante para un cineasta común, después de todo. Solo que, dos cosas: ni Oliveira fue siempre apreciado por sus coterráneos, ni para él lo más importante eran sus películas.
Cuando en 1931 rueda su primer cortometraje, "Douro, faina fluvial" (o "El Duero, trabajo fluvial"), Oliveira es criticado ferozmente por el aspecto naturalista de su producción. Él sigue filmando, no se detiene, aunque para hablar de justo reconocimiento en su país tendrán que pasar 60 años. Se dice que, aún siendo un octogenario, las élites portuguesas no lo querían. Sin embargo, por esos giros del arte y de la sociedad, basta que se tengan reconocimientos fuera para que se aprecien en el terruño. En honor a su trayectoria, ya distinguida en otras latitudes, a sus 100 años, este cineasta portugués recibe la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
El cineasta portugués posa con dos de sus actores fetiches: Catherine Deneuve y John Malkovich
Desde que debuta como realizador, Manuel de Oliveira conjura una lucha contra el tiempo. Conforme transcurren los años, más frenética es su producción cinematográfica. Hace algunos años se propuso rodar una película por año, y lo cumplió. "Filmar es mi trabajo y mi pasión", afirmaba con frecuencia Oliveira, y concluía: "Mi vida ha pasado muy rápido, no tengo tiempo qué perder".
El cine era su pasión aunque, por contradictorio que parezca, no tanto el alcance de sus películas. Para Manoel de Oliveira, la mística al hacer cine, la búsqueda constante de la imagen y sus encuadres, era más importante que el hecho de contar con un filme apreciado por el gran público. Él era una suerte de artesano de la imagen, y colocaba en segundo o tercer plano las exigencias comerciales del mercado.
Su muerte ahora hace a los medios a destacar, al menos, cinco obras maestras. Yo no las he visto todas. No reproduciré una lista de películas que los colegas repiten. Haré referencia, sin embargo, a uno de sus trabajos "menores" que a mí me conmueve mucho. No es un largometraje sino un documental: "O pintor e a cidade" (1956), una oda a su ciudad natal a través de grabados antiguos y las acuarelas del pintor António Cruz. No hay diálogos solo imagen, sonido ambiente, movimiento y música, interpretada por el Orfeón de Porto y, también, la agrupación Madrigalistas.
El gobierno de Portugal y las autoridades de la ciudad de Porto decretaron 2 y 3 días de duelo oficial, respectivamente. No es para menos. Uno de sus hijos predilectos se va aunque para estar mejor, Oliveira da un paso a la eternidad.
Manoel de Oliveira colabora con Wim Wenders en la película "Lisbon Story". Aquí lo tienen, hablando sobre el arte, la memoria, el cine y, al final, hasta imitando a Chaplin
O Pintor e a Cidade (1956)
viernes, marzo 20, 2015
José Antonio Calcaño, hombre mediático desconocido
Se acaba de publicar un ensayo biográfico que escribí sobre el maestro venezolano José Antonio Calcaño. El texto está basado en la biografía que hice sobre este personaje, y que publicara en 2012 la Biblioteca Biográfica Venezolana (Vol. 147). El ensayo biográfico al que ahora me refiero está publicado por la revista Musicaenclave.com, órgano divulgativo de la Sociedad Venezolana de Musicología (SVM). La divulgación de este nuevo trabajo viene además con dos buenas noticias: rendimos homenaje al maestro Calcaño justo cuando se conmemoran 115 años de su nacimiento y, por otra parte, se formaliza mi ingreso a la SVM, círculo al que estoy vinculada desde 2013.
No se diga más, vamos a lo realmente importante. Aquí está el enlace donde podrán conseguir a Calcaño y a muchos más:
http://www.musicaenclave.com/vol-8-3-septiembre-diciembre-2014/
miércoles, noviembre 27, 2013
Con amor, para Cecilia
Cecilia muestra una imagen de ella pequeña con sus hermanos
Cecilia Martínez, pionera de la radio y de la televisión en Venezuela, acaba de cumplir 100 años. Es un patrimonio viviente y su espíritu es tan altivo, tan lúcido que uno podría decir que este es un cumpleaños más, que simplemente alcanzó su primer siglo.
Cuando la vi por primera vez, a mediados de los años noventa, yo era estudiante de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Ella era una de las invitadas especiales en la primera Cátedra de Radio Oswaldo Yépes, recientemente fallecido y gran amigo de Cecilia. Entre un montón de anécdotas fascinantes que ella compartía con la audiencia, hubo una que me marcó para siempre.
Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, en tiempos de revolución cultural por la música y por la naciente radio venezolana, fue ella quien cantó el primer jingle en el país. Cecilia era una adolescente en el epicentro de un proceso de cambios trascendentales. Aunque cuesta arriba, el proceso era encantador. Toda la programación de la incipiente industria radial se transmitía en vivo. Por eso la jovencita debía ir seis veces diarias a la emisora, la Broadcasting Caracas, para cantar el tema al aire.
El producto era un jabón de baño llamado "John Laud", y ni el fabricante ni el personal de la Broadcasting Caracas imaginaron el alboroto que causaron. El jingle interpretado por Cecilia con su voz cautivadora tuvo un impacto inesperado... al menos para un jabón. El gobierno del Benemérito lo consideró indecente y ordenó la suspensión del comercial.
Gracias a esa cátedra y, especialmente, a Cecilia Martínez puedo decir que me fascinaron la radio y la locución. Poco tiempo después tuve mi primer programa de radio y, aunque de eso ya ha pasado mucho tiempo y haga otras mil cosas, no he dejado desde entonces de hacer locución y doblaje.
En 2011, luego de una de tantas muertes ficticias que le han endilgado a Cecilia, tuve el honor de reencontrarla para una entrevista. Tenía entonces 98 años. Como siempre, fue un gusto para ella y sobre todo para mí volver a escucharla cantar aquel primer jingle en Venezuela. Aquí comparto algunas imágenes de ese inolvidable día en La Guaira y, por supuesto, el fragmento de "John Laud".
En la Residencia Planchart, en Caraballeda, vive desde hace algunos años con su hija Helena.
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viernes, octubre 25, 2013
Dos foticos (In memoriam Oscar Yanes -Parte II)
Oscar Yanes padre integra el Orfeón Lamas durante muchos años. El otro Oscar, su hijo, se convierte en periodista desde tierna edad, y es testigo de excepción de los eventos de su tiempo. Unos ocupan grandes titulares en los medios, otros son más sutiles aunque anunciados con alborozo en su momento.
En 1955, el maestro Vicente Emilio Sojo arriba a los 68 años. El periodista Eduardo Lira Espejo, crítico musical y gran amigo de Sojo, organiza una fiesta en su casa para rendirle homenaje.
En la celebración se hacen presentes diversas personalidades de la esfera cultural, política y periodística venezolana. Entre otros, asisten el Orfeón Lamas en pleno, algunos integrantes de la Orquesta Sinfónica Venezuela, Mariano Picón Salas, Fedora Alemán, Antonio Estévez, Evencio Castellanos, Teo Capriles, Inocente Carreño y los Yanes.
El homenajeado disfruta la fiesta, ríe a carcajadas con sus orfeonistas y hasta baila joropo. Una de las compañeras de baile es la hija del músico Antonio Narváez, una bella adolescente que se convertirá en pianista y será, décadas más tarde, la directora de la Fundación Vicente Emilio Sojo, Guiomar Narváez.
Oscar padre se reencuentra con entrañables amigos, y todos cantan al cumpleañero. Una de las fotografías retrata al fiel trabajador de la panadería Altagracia entonando una canción. Este orfeonista sale en primer plano (Izquierda - Foto 1 - Arriba), junto a Teo Capriles, Inocente Carreño y otro compañero asistente.
Oscar hijo es un reportero consagrado de 28 años, cuando asiste al cumpleaños número 68 de Sojo. Este periodista creció viendo de cerca de todos los maestros allí presentes. Aunque no dudamos que haya al menos tarareado algunas de las piezas interpretadas durante la velada, en la fotografía se le ve manos en los bolsillos observando la discusión sobre arte que sostienen: Mariano Picón Salas (Al centro sentado - Foto 2 - Abajo), Emiro Echeto La Roche, Rosita de Ratto Ciarlo, Antonio Estévez (Frente a Picón Salas), Eduardo Lira Espejo (El anfitrión, de pie), Teo Capriles y Oscar Yanes padre (De pie, al fondo).
Al año siguiente, en 1956, Yanes hijo se convierte en el director del diario La Esfera. Ese mismo año, ya no distraído sino en franca entrevista, será retratado en Nueva York con Salvador Dalí.
martes, octubre 22, 2013
In memoriam Oscar Yanes
En 1938, Oscar Yanes viaja a Colombia como integrante del Orfeón Lamas. Tiene 30 años, según lo confirma el pasaporte común de la agrupación. El trayecto por tierra, que dura más de siete días, es compartido con amigos coralistas como Antonio Estévez, Ángel Sauce, Antonio Lauro, Evencio Castellanos, Ana Mercedes Asuaje, María Teresa Castillo y Pomponette Planchart, entre muchos otros; todos guiados por el maestro Vicente Emilio Sojo.
Es el único viaje internacional que hace esta agrupación cantera del movimiento coral venezolano. Los orfeonistas regresan a la patria llenos de gloria. Su actuación en Colombia había superado todas las expectativas.
No sabemos en qué momento Oscar Yanes abandona las filas del Lamas, solo tenemos certeza de que comparte su pasión por la música con su trabajo en la panadería Altagracia. Cuando participa en el histórico viaje del Orfeón, su hijo homónimo tiene 11 años. El pequeño hereda el gusto por la cultura, la historia y sus vericuetos. No es cantando sino escribiendo que sigue los pasos de su padre. Lo demás no lo reitero, ya integra nuestra memoria colectiva.
Al conseguir informaciones sobre Oscar Yanes padre, quise conversar inmediatamente con el hijo. No pude, la enfermedad avanzada y la distancia lo impidieron. Ahora no encuentro mejor forma que honrar la memoria de quien tanto aportó, a través algunos datos sobre su padre: un personaje también interesante de quien poco habló Oscar Yanes. #AsíSonLasCosas
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domingo, marzo 31, 2013
viernes, marzo 29, 2013
El poeta venezolano Andrés Eloy Blanco lee "El Limonero del Señor" (fragmento)
http://www.audioboo.fm/boos/1294401-poema-el-limonero-del-senor-de-andres-eloy-blanco-fragmento-1
sábado, julio 16, 2011
EUDOMAR SANTOS, VENEZOLANO SIN MITOS
Ibsen Martínez y Franklin Virgüez en escenaUno de los personajes de ficción venezolanos más conocidos reaparece en la escena nacional e internacional, aunque esta vez fuera de la telenovela. “Como vaya viniendo…” es la obra teatral de Ibsen Martínez que evoca una ruptura sociopolítica, un antihéroe popular y un fenómeno televisivo llamado “Por estas calles”.
Yellice Virgüez Márquez
Prensa, producción de medios,
asistencia de investigación
comovayaviniendo@gmail.com
asistencia de investigación
comovayaviniendo@gmail.com
Venezolano que no haya al menos intentado parafrasear el apotegma “como vaya viniendo, vamos viendo”, puede que haya estado ausente de los últimos veinte años de historia nacional. Los palabros y expresiones de Eudomar Santos pasaron al acervo inmaterial, desde que su tumbao cautivara a la audiencia en la telenovela más larga de Venezuela. Ahora, el mentado personaje regresa interpretado por Franklin Virgüez, su alter ego, y bajo la dirección general de Daniel Uribe.
Así como la telenovela, la obra es escrita por Ibsen Martínez quien no conforme con ser el creador de Eudomar, concibe para sí una participación especial y se monta en escena. Virgüez y Martínez hacen uso de sus mejores armas en un momento en el que se hace más teatro que televisión, y muchos venezolanos idealizan cualquier tiempo pasado.
“Como vaya viniendo…” es la excusa para reencontrarse con la IV República que hizo de la telenovela “Por estas calles” un fenómeno televisivo. Martínez desmitifica en las tablas el aura subversiva de un “teleculebrón” inicialmente bautizado Eva Marina. Virgüez, por su parte, interpreta un doble rol. Uno de ellos es el recordado antihéroe popular carente de estudios pero con ganas de comerse el mundo. El otro, es el mismo Franklin.
Este actor, cuya carrera artística fue honrada recientemente con el premio de la Asociación de Críticos de Espectáculos de Nueva York (ACE 2011), es uno de los pocos artistas venezolanos veteranos que se mantiene activo tanto en el teatro como en la televisión. A pesar de que emigró hace más de una década a Estados Unidos, los vínculos con su terruño siguen estrechos. Eudomar Santos le permite ahora reencontrarse con su público tras algunos años de ausencia.
Las últimas imágenes que tenían los venezolanos de Virgüez eran, por un lado, la de un travesti llamado Susanita Pons en un monólogo de Néstor Caballero; por otro, la del mismo Virgüez arrodillado en el set de Globovisión, implorando públicamente al presidente Hugo Chávez evitar el cierre de RCTV. Eudomar Santos, uno de los personajes más importantes en su carrera artística, no es indiferente.
Ni lágrimas ni gestos pasionales resultaron suficientes. La planta productora de “Por estas calles” ya no está al aire. “Como vaya viniendo…” abre el único espacio posible para evocar la ruptura sociopolítica registrada durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. En la obra, se comenta también el devenir de los personajes añorados que, por comunes, son indelebles.
Bajo la producción de Marcos Purroy y del Centro de Directores para el Nuevo Teatro, institución fundada por Carlos Giménez, se reencuentran Eudomar Santos, Franklin Virgüez e Ibsen Martínez. Ellos se confrontan en un tiempo distante de la IV República, aunque con similares carencias.
Eudomar Santos, con su representativa cadencia al caminar y sus célebres dicharachos, reivindica su condición de elector gregario incluso en la llamada “revolución bonita”. Él se muestra a sí mismo con las incertidumbres que acompañan la vida del subdesarrollo latinoamericano. Se desmitifica a sí mismo y, también, a su contexto.
Así como la telenovela, la obra es escrita por Ibsen Martínez quien no conforme con ser el creador de Eudomar, concibe para sí una participación especial y se monta en escena. Virgüez y Martínez hacen uso de sus mejores armas en un momento en el que se hace más teatro que televisión, y muchos venezolanos idealizan cualquier tiempo pasado.
“Como vaya viniendo…” es la excusa para reencontrarse con la IV República que hizo de la telenovela “Por estas calles” un fenómeno televisivo. Martínez desmitifica en las tablas el aura subversiva de un “teleculebrón” inicialmente bautizado Eva Marina. Virgüez, por su parte, interpreta un doble rol. Uno de ellos es el recordado antihéroe popular carente de estudios pero con ganas de comerse el mundo. El otro, es el mismo Franklin.
Este actor, cuya carrera artística fue honrada recientemente con el premio de la Asociación de Críticos de Espectáculos de Nueva York (ACE 2011), es uno de los pocos artistas venezolanos veteranos que se mantiene activo tanto en el teatro como en la televisión. A pesar de que emigró hace más de una década a Estados Unidos, los vínculos con su terruño siguen estrechos. Eudomar Santos le permite ahora reencontrarse con su público tras algunos años de ausencia.
Las últimas imágenes que tenían los venezolanos de Virgüez eran, por un lado, la de un travesti llamado Susanita Pons en un monólogo de Néstor Caballero; por otro, la del mismo Virgüez arrodillado en el set de Globovisión, implorando públicamente al presidente Hugo Chávez evitar el cierre de RCTV. Eudomar Santos, uno de los personajes más importantes en su carrera artística, no es indiferente.
Ni lágrimas ni gestos pasionales resultaron suficientes. La planta productora de “Por estas calles” ya no está al aire. “Como vaya viniendo…” abre el único espacio posible para evocar la ruptura sociopolítica registrada durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. En la obra, se comenta también el devenir de los personajes añorados que, por comunes, son indelebles.
Bajo la producción de Marcos Purroy y del Centro de Directores para el Nuevo Teatro, institución fundada por Carlos Giménez, se reencuentran Eudomar Santos, Franklin Virgüez e Ibsen Martínez. Ellos se confrontan en un tiempo distante de la IV República, aunque con similares carencias.
Eudomar Santos, con su representativa cadencia al caminar y sus célebres dicharachos, reivindica su condición de elector gregario incluso en la llamada “revolución bonita”. Él se muestra a sí mismo con las incertidumbres que acompañan la vida del subdesarrollo latinoamericano. Se desmitifica a sí mismo y, también, a su contexto.
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Franklin Virgüez,
Ibsen Martínez,
teatro,
Venezuela
jueves, junio 10, 2010
sábado, agosto 01, 2009
domingo, junio 28, 2009
sábado, mayo 30, 2009
Sans commentaires...
Toutes les affaires du mime ont été vendues aux enchères à Paris mardi et mercredi (26 et 27 mai 2009). L'association "Un musée pour Bip" a tenté d'acheter un maximum de pièces.
martes, mayo 19, 2009
"Mucho más Grave y Viceversa". Voz: M. Benedetti (Audiolibro)
Animación: lepetitfilm.com
Música: "La valse des Monstres" de Yann Teirsen.
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